
Tanto que criticamos el fundamentalismo islámico en aquéllos países del mediano y lejano oriente y sin embargo, una amenaza se ciernes sobre nuestras cabezas. El fundamentalismo religioso cristiano es tan peligroso como el otro. El primero mata con bombas, explosivos y municiones. El segundo mata la dignidad humana, invisibiliza a aquellos compañeros y compañeras que viven una vida distinta a la que dicta la moral. Promueve el desamparo, la falta de entendimiento y comunicación y envenena la vida social. La primera es una muerte súbita mientras la segunda es una muerte lenta, dolorosa e indigna.
La exposición de motivos de la Resolución Conjunta 99 se basa en una serie de mitos promulgados por los paladines de la moral. Mitos que la experiencia humana, nuestra realidad actual e incluso la ciencia han desarmado desde un análisis cabal basado en la observación e incluso en el método científico aplicado a las ciencias naturales y sociales. Afirma que el Estado tiene la función de promover la familia constituida por el matrimonio entre un hombre y una mujer. Afuera quedan las instituciones célibes, las familias divorciadas, el concubinato, las madres solteras y las parejas del mismo sexo. Todas éstas son familias que existen de hecho en la realidad de nuestro país y que una enmienda constitucional no va a borrar de golpe y porrazo.
Insiste la nefasta exposición que esa familia así constituida es la espina dorsal en la cual se cimenta la familia puertorriqueña. Que esta familia ofrece seguridad y estabilidad a los menores. Parecen olvidar nuestros honorables legisladores que la violencia doméstica, las violaciones sexuales, el incesto, el maltrato y la negligencia de los menores ocurren en el seno de hogares que están conformados o fueron conformados por un hombre y una mujer. Además descartan todos los ejemplos en que una familia no tradicional ha salido adelante.
Pero insisten los legisladores que su particular visión de la sociedad tiene su arraigo en consideraciones de tipo cientifíco, sociológico, ético, moral y cultural, y que éstos han permeado nuestro pueblo desde sus orígenes. Esta vil declaración no tiene fundamentos serios en el mundo del conocimiento. Tanto la Asociación Americana de Psicólogos como la asociación que agrupa a los psiquiatras han reconocido lo contrario. Incluso en el DSM IV, el manual de diagnósticos que se utiliza en las disciplinas cognitivas (orientadores, psicólogos clínicos y psiquiatras) descartó la homosexualidad como una enfermedad mental y hoy día se celebra como un estilo de vida. Por el contrario, es la represión, proveniente del moralismo, la causante de muchas de las desviaciones mentales, ya que muchas de personas se ven obligadas a anular su personalidad y destruir su ego para encajar dentro de parámetros absurdos impuestos.
Este proyecto puede llevarnos a la eventual pérdida de derechos adquiridos por hijos fuera del matrimonio, derechos sucesorales, derechos de los concubinos, contratos de salud con los planes médicos que salvaguardan relaciones no tradicionales e incluso podría derrotarse el divorcio por consentimiento mutuo por afectar la vida matrimonial. ¿Este es el Puerto Rico del siglo XXI que queremos?
La exposición de motivos de la Resolución Conjunta 99 se basa en una serie de mitos promulgados por los paladines de la moral. Mitos que la experiencia humana, nuestra realidad actual e incluso la ciencia han desarmado desde un análisis cabal basado en la observación e incluso en el método científico aplicado a las ciencias naturales y sociales. Afirma que el Estado tiene la función de promover la familia constituida por el matrimonio entre un hombre y una mujer. Afuera quedan las instituciones célibes, las familias divorciadas, el concubinato, las madres solteras y las parejas del mismo sexo. Todas éstas son familias que existen de hecho en la realidad de nuestro país y que una enmienda constitucional no va a borrar de golpe y porrazo.
Insiste la nefasta exposición que esa familia así constituida es la espina dorsal en la cual se cimenta la familia puertorriqueña. Que esta familia ofrece seguridad y estabilidad a los menores. Parecen olvidar nuestros honorables legisladores que la violencia doméstica, las violaciones sexuales, el incesto, el maltrato y la negligencia de los menores ocurren en el seno de hogares que están conformados o fueron conformados por un hombre y una mujer. Además descartan todos los ejemplos en que una familia no tradicional ha salido adelante.
Pero insisten los legisladores que su particular visión de la sociedad tiene su arraigo en consideraciones de tipo cientifíco, sociológico, ético, moral y cultural, y que éstos han permeado nuestro pueblo desde sus orígenes. Esta vil declaración no tiene fundamentos serios en el mundo del conocimiento. Tanto la Asociación Americana de Psicólogos como la asociación que agrupa a los psiquiatras han reconocido lo contrario. Incluso en el DSM IV, el manual de diagnósticos que se utiliza en las disciplinas cognitivas (orientadores, psicólogos clínicos y psiquiatras) descartó la homosexualidad como una enfermedad mental y hoy día se celebra como un estilo de vida. Por el contrario, es la represión, proveniente del moralismo, la causante de muchas de las desviaciones mentales, ya que muchas de personas se ven obligadas a anular su personalidad y destruir su ego para encajar dentro de parámetros absurdos impuestos.
Este proyecto puede llevarnos a la eventual pérdida de derechos adquiridos por hijos fuera del matrimonio, derechos sucesorales, derechos de los concubinos, contratos de salud con los planes médicos que salvaguardan relaciones no tradicionales e incluso podría derrotarse el divorcio por consentimiento mutuo por afectar la vida matrimonial. ¿Este es el Puerto Rico del siglo XXI que queremos?
2 comentarios:
ok, no.
por cierto, tambien el segundo (cristianismo) mata con bombas, pistolas, navajas, piedra...con todo con lo que tenga. es mas, el cristianismo es responsable de millones y millones de vidas perdidas a traves de la historia hasta el dia de hoy.
Ciertamente el cristianismo es responsable del fraticidio y de crímenes de lesa humanidad a lo largo de toda la historia occidental. Como ejemplos tenemos las Crusadas, la Inquisición, las Guerras Santas, la quema de brujas y hasta las masacres a los indios en América. Estos son sólo algunos de los ejemplos. Hoy día mucho de los crímenes de la extrema derecha yanqui (organizada en grupos como el KKK) cometen crímenes utilizando una cruz como norte.
Claro está, la criminalidad de algunos grupos cristianos está en el closet, pero no dudo que las guerras contra los musulmanes en Irak y Afganistán tengan elementos religiosos además de patrióticos.
Por ahí hay uno en la blogosfera que abraza el cristianismo y ha convertido su blog en un altar y en otro blog se lo mama a Bush y a su guerra genocida.
En el Puerto Rico de hoy aunque no vemos actos de agresión contra grupos minoritarios de forma tan patente, observamos mucho silencio, omisiones y represión contra grupos minoritarios. Esto convierte a los represores en entes criminales como los que disparan por que acaban con la vida social de muchos individuos.
No quería dejar de repasar que en Estados Unidos, grupos fundamentalista provida anti abortistas, ponían bombas en clínicas y llegaron a matar médicos, enfermeras y personal clerical. Nada, son hipocresías de la ideología que profesan.
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